lunes, 11 de febrero de 2013

Hogar, dulce hogar

Después de que mi compañera de piso nos dijera de manera muy sutil que teníamos que "abandonar la casa", alquilándole nuestra habitación a otra chica con nosotros dentro. Nos hemos mudado.
Si, tal cual. Lo de la tía esta es que no hay por donde pillarlo. Nada más llegar de vacaciones de Navidad nos dice que nos tenemos que mudar, que se lo ha pensado bien y que no le apetece vivir con una pareja (¿¿??).
Vale, de puta madre, sin problema, pero me lo podías haber dicho antes de marcharme a Coruña hace dos meses y te dejara la habitación pagada. Que lista la coreanita.
Pero nada, buen rollo, nos ponemos a mirar pisos y listo. Con calma que no hay prisa.

No había prisa hasta que a los dos días le alquila nuestra habitación a una pobre chica que tiene que dormir en una habitación que no tiene nada, ni siquiera cama. Así que la tía esa, está durmiendo en el suelo, esperando a que dejemos la habitación libre.
No creo que haya sido una situción muy cómoda para ella, pero como comprenderán las dos, no es mi problema si tiene que dormir en el suelo un mes, yo no me voy hasta que no encuentre algo que me guste. 

Claro, como si fuera tan fácil.
Después de dos semanas de búsqueda y tensión en casa, encontramos nuestra casita.
Es una casa de dos pisos en un barrio bastante "auténtico" por llamarlo de alguna manera.
Es una zona que hasta hace unos años era prácticamente campo, no había nada. Y ahora están construyendo unos rascacielos que se te va la olla. Pero es al otro lado de la avenida, porque de nuestro lado, todo sigue como hace 70 años.
Bastante cutre, puestos callejeros y casas bajas de dos plantas.
Mola mucho. Y lo mejor, es que estamos en el centro en 10 minutos, y eso, no tiene precio.

La casa está bastante hecha polvo, pero es muy bonita y tiene patio (porque no lo voy a llamar jardín si no tiene hierba) y una terraza enorme en el segundo piso.
En el primero vivimos nosotros, en una habitación enorme con tres ventanas enormes que dan a árboles.
La habitación está orientada al sur, así que tiene muchísima luz durante todo el día. También viven una pareja de coreanos muy majos que hablan un poco de brasileiro, y una chica coreana que todavía no conocemos porque está fuera.

A final de mes la pareja se va al segundo piso, y viene un americano (ooooooh...) a su habitación.
Pero bueno, no hay que ser racista, no todos los yankis estás locos como nuestra querida Heejin.

Ahí van unas fotillos de la casa.








  



   
 Ahora hace un poco de frío, porque al ser tan antigua la casa no está muy bien aislada, pero en primavera, esto va a ser el cielo.

Bicos!
 
     

domingo, 10 de febrero de 2013

Seollal


                                                      

Hoy es el Año Nuevo según el calendario lunar. 
Es el año de la serpiente.
Los coreanos lo llaman Seollal, y consiste en tres días festivos el que antecede al año nuevo, y el de después. 
Es la celebración más importante para los coreanos. 
La gente se reúne con sus familias y cenan un montón de platos maravillosos, entres los que se encuentra el Tteok, una pasta de arroz que sirve para hacer pasteles, galletas y demás. 
Este es el postre tradicional coreano por excelencia, que se solía consumir cuando nacía un bebé o para celebrar el aniversario de la muerte de alguien.
Hoy en día está un poco de capa caída debido a la influencia occidental que ha traído los cafés como Starbucks y con ellos, las guarradas occidentales.
Pero hay un movimiento de reivindicación de este postre, que parece ser que es bajo en azúcares y más sano que el resto.  
A mi, no me gusta nada.
 



Hoy nos fuimos a Namsangol, que es una aldea tradicional coreana en el medio de la ciudad.
Allí estaban celebrando el Seollal con actuaciones de música y juegos tradicionales.







 Aqui están haciendo el Tteok, se aplasta una cantidad de arroz hecho al vapor hasta que se crea una masa consistente.



 Durante el Seollal, las familias preparan una cena especial, que consta de un montón de platos como ofrenda para sus ancestros. Quienes supuestamente, vuelven ese día para disfrutar de la cena con su familia.




                  
                                          











 Aqui los niños coloreaban peonzas de madera. También había cometas para pintar y más juegos.









                                                 







martes, 5 de febrero de 2013

Y más nieve todavía

Hoy volvió a nevar y allá nos fuimos a ver la montaña que hay al lado de casa.














Nieve y más nieve

Antes de ayer se largó a nevar por la noche. Así que Luis y yo nos pusimos en abrigo por encima del pijama y hala! a jugar un rato.








Era super guay porque no había nadie y la nieve estaba perfecta, limpia, sin tocar. 
Era como la fiesta de la espuma!! Ay, que tiempos...Sabaroc!

miércoles, 30 de enero de 2013

Las ajumnas

Las ajumnas son las señoras coreanas. Son todas enanas, me llegan por el hombro.
           

Van vestidas siempre de chandal, en invierno con un plumífero de señora con svarovskis en algún lado, y botas de montaña. Y con una gran visera en verano. 
Te arrollan si estás en su camino, y se ríen de ti siempre.
Son toda una institución en Corea, se las respeta y odia en cantidades iguales.
En la piscina es donde entro en contacto directo con ellas, y cada día lo flipo más.
Llenan las calles de la piscina, se ponen en hilera, y van dando saltitos. Hablan y dan saltitos.
No es buena idea que te cruces en su camino, si quieres nadar te vas a la calle de los señores, que tambien hablan, pero por lo menos se quedan apoyados al principio de la calle y no dan saltitos.
Antes de entrar a la piscina, hay que ducharse, obligatorio.
Ellas se duchan pero bien, a conciencia.
Se lavan como si no hubiera mañana. Incluso se sientan en el suelo (¡¡!!) para estar más cómodas. Después de la piscina se vuelven a duchar, y luego se van al vestuario (que también tiene el suelo caliente, como en las casas) y se tiran todas por el suelo. Y siguen hablando. Se echan cremas, se dan friegas las unas a las otras, se ponen el chandal, el plumífero, se pintan los labios y veña, pa fora que aqui vai 
unha calor...

 

jueves, 24 de enero de 2013

Frio del demonio

Hoy es viernes, pero no vamos a celebrarlo de ninguna de las maneras porque hace un frío del demonio.
Estamos a -7 de máxima, eso quiere decir, que cuando salí a dar un paseo a las 14.00 y casi se me cae una oreja, hacía -7 grados, y que por la noche, la mínima será de -13.
Y yo sólo puedo pensar en las playas de Zihuatanejo, donde los tucanes vuelan a ras de las olas, y los cocodrilos se secan en las dunas de la playa.



martes, 22 de enero de 2013


        La verdad es que algo cambiado si que está Seul, 
los árboles están ya totalmente pelados y está todo petao de nieve. Hace bastante frío, entre menos 7 de mínima y 5 grados de máxima.
Es un lío salir de casa. Cada vez que vas a algún lado a pasar lista; Gorro? gorro. Guantes? guantes.
Bufanda? bufanda. Pañuelo pal moquillo? pañuelo del de el abuelo. Y todos los días lo mismo.
Eso cuando no tienes que llevar paraguas, y además hacer equilibrios en la entrada de casa para que no se te caiga el bolso ni el paraguas, mientas te atas las Doctor Martens (gran idea...) y no te tropiezas con el resto de zapatos de tus compañeros de piso...en fin, la dura vida del Coreano, que quereis que os diga. Que no la cambio por nada!! jaja

El resto sigue todo igual, el barrio, las señoras de la piscina...eso si, ahora los perros espantosos llevan zapatitos para que no se les caigan sus deditos de rata. A ver si consigo hacer una foto y os la mando.

Bueno, el otro día salimos a dar un paseo por el barrio (lo que hacemos cuando no nos apetece coger el metro) que consiste en cruzar el semaforo, caminar toda la acera hasta el señor de las mandarinas, volver a cruzar hacia la acera de enfrente, y ya pa casa. Super emocionante.
Bueno, pues ahí ibamos Luis y yo, hablando del tiempo (de verdad) y de repente nos dimos cuenta de que había un letrero ardiendo. De esos que están en hilera junto a más letreros luminosos. Pues éste que ardía, lanzaba trozos ardiendo sobre los otros hasta que empezó a arder la parte de abajo también. Superemocionante. Lo más divertido que nos ha pasado en toda la semana. Y va Luis y se deja el Iphone en casa. Iba a quedar tan cool en el instagram...

Bueno, lo único más emocionante, es que el viernes fuimos por fin a un Norebang, que es como le llaman al karaoke de toda la puta vida.
Aqui te dan una habitación privada por pandilla, así que más te vale ir con amigos divertidos, porque sino es un bajón.
Yo no tengo problema, a la segunda canción, cuando ya me encontré cómoda, me hice con el sitio. 
Me agencié un micro, me subí a una butaca, y allí me quedé mientras los demás se comían los panchitos. 
Había hasta panderetas. Increíble, y como tres o cuatro páginas de canciones en español. Eso sí, no había por donde cogerlas, no tenían los clasicos-básicos de todo karaoke que se precie, ni "Que llueva café", ni "Te estoy amando locamente", ni ná de ná.
Pero fué la leche, y ya no puedo esperar a que llegue la próxima.
Karaoke rules!