Uno de nuestros compañeros de piso estuvo viviendo en Brasil tres años y cuando volvió a Corea, montó una escuela de Samba, a Escola Alegría. A mi por el nombre me pareció una secta cristiana, pero luego fuimos y vimos que era un bajo con un montón de instrumentos brasileiros, y donde la gente va a bailar, a tocar y a hacer capoeira y baile africano. Popurrí. Está muy bien, tiene hasta su propio bar, donde sirven cerveza y manduca a precios populares. Son todos super riquiños y hacen algunas actividades gratis, a las que Luis y yo asistimos religiosamente. El otro día fuimos a unas clases de samba. Es bastante extraño que un coreano te enseñe a bailar samba, pero no te creas, bailan bien los tíos.
Otro día se supone que yo les enseño a bailar salsa, van apañaos.
Hace unos días vinieron a cenar unos amigos de esta pareja que vive con nosotros y lleva la Escuela de Samba. Eran unos amigos de Burkinafaso. Dos chicos y una chica guapísima que daban clases de música y baile africano en otra ciudad de Corea.
Tocamos, cantamos, y jugamos al Gostop, un juego de mesa coreano que es muy divertido, pero con el que puedes perder bastante pasta.
Parece que estamos de Erasmus.
No puedo esperar a hacer una fiesta en la casa y que vomitemos todos por la ventana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario